CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
Página 368 de 480
Table of Contents

A la señorita Cornish

Me dicen, dama, que hoy día En esa australiana y anónima orilla — Hace ya un tiempo, tan lejana todavía— Otra dama a la ronda se unía.

Se unió a la compañía de aquellas Dotadas de gracia, nobles y sencillas, Que, sonrientes, perdonan a sus bellacos Y a sus amigos guardan bajo estrecho lazo.

Ella, señora, según sé, fue una entre pocas de gran bien; y un sol destinado a ser, siempre y do, en todo trance oscuro y gris también:⁠— Ella, según me contaron, de lejos venía, por tierra y mar, de leguas cien:⁠— Admirada por todos, amada por algunos, ella era usted, según entendí bien.

Pero, dejando aparte el cumplido y libre de toda atrición de versos, que la bondad y el honor, la gracia y el júbilo, te acompañen siempre en tu camino⁠— a la altura de tu voluntad, más allá de lo que mi poder pueda expresar⁠— como ella y yo seguimos deseándote, señorita Cornish, en el día de tu natalicio.

368