En otoño cuando el bosque es rojo y el cielo es gris y claro, los monteros buscan el lecho de las aves silvestres o persiguen al ciervo; y Cupido caza por cañadas y cabeceras, junto al río y al lago.
Yo camino sin ver dónde piso y guardo mi corazón con temor.
Señor, pon ojo en dónde pisas y guarda tu corazón con temor, pues algo ronda aquí; un toque de abril que aún no ha muerto, en otoño cuando el bosque es rojo y el cielo es gris y claro.