por tu vida, y defiende esa fortaleza de barro, tu cuerpo, hoy sitiado; caiga pronto o tarde; ya sea que hoy tus amigos te lloren muerto, o que, tras los años, un hombre envejecido en el honor y amigo de la paz. Lucha, alma mía, por los momentos y por las horas; cada uno está grávido de servicio; cada cual recuperado es como un reino conquistado, donde reinar.
Como cuando un capitán reagrupa para el combate a sus legiones dispersas, y repele la ruina, él, en el campo, acampa, complacido en su mente.
Mas con certeza la fortuna lo alcanzará, lo golpeará a su vez, y en desbandada abatirá sus estandartes; y esa patria amada, ahora a salvo, mañana caerá.
Pero él, sin pensar, en el presente bien tan solo se deleita, y todos los campamentos se regocijan.