La buena vaca, roja y blanca, yo la quiero de corazón:
me da la nata con gran fuerza para comer con el melón.
Ella vaga mugiendo por doquier, Y sin embargo no puede extraviarse, Todo bajo el apacible aire libre, La apacible luz del día;
Y soplada por todos los vientos que pasan, Y mojada por todos los chubascos, Ella camina entre la hierba del prado Y come las flores del prado.