Para otros, nieve y rosas y rizos de oro sean. Del mundo son esclavos, al vulgo regocijen.
¡Mas para ella, de brillo más oscuro, cuyo favor aún llevo, sea la nieve en su saya, la rosa en su cabello!
El tinte de los ríos de altiplano que presurosos, llenos y frescos corren, de la sombra al oro, del rápido al remanso— el tinte de la miel de brezo, el tinte de las abejas, teñirá su hombro dorado, dorará sus rodillas morenas.