salvarle la vida. “En seguida, querida, en seguida”, le dije, le di una palmada en la cabeza a la niña, le pedí que fuera una hija amorosa y llené el frasco con agua».
—Vaya, ¿y la madre? —exclamó Robin.
—¡Oh, ella! —dijo Ben—, creo que murió.
“Batalla y sangre, muerte y mal, Sobre el mar tropical, fatal;— Los tiburones rumiando el cebo;— Los malditos imbornales de sangriento relevo;— Los muertos sin tumba, el sol tropical;— El cañón asesino y su trueno mortal;— La tropa cutre—del Capitán la maldición;— La tempestad con peor furibunda acción;— Todo esto he conocido y soportado con afán, ¡Pero a ti, de un golpe te despacharé, titán!”
¡Salió el sable relampagueando, cayó Muerto y podrido, allí mismo!