[Escrito en abril para Kaiulani en el abril de su edad; y en Waikiki, ¡a un corto paseo del baniano de Kaiulani! Cuando ella venga a mi tierra y a la de su padre, y la lluvia golpee contra la ventana (como temo que lo hará), que mire esta página; será como una hierba recogida y prensada en el hogar; y recordará sus propias islas, y la sombra del poderoso árbol; y oirá a los pavos reales gritar en la penumbra y al viento soplar en las palmeras; y pensará en su padre sentado allí solo.— R. L. S. ]
De su tierra a la mía viene, la doncella isleña, la rosa isleña, ligera de corazón y brillante de rostro: la hija de una doble raza.
Sus islas hoy, bajo el sol austral, llorarán la ausencia de Kaiulani, y yo, en su entrañable sombra de banyan, buscaré en vano a mi pequeña doncella.
Mas nuestras remotas islas escocesas brillarán con insólito día, y apartarán por una vez sus tempestades para sonreír en los ojos de Kaiulani.
Honolulu.