El Abad a pasear salió, Un rico clérigo, muy abultado, Y Robin a ese Abad ha pinchado Como el cazador rojo al ciervo ensartó.
El djavel o la jabalina Ha entrado, bien veis, con bravura, Y podréis oír cómo el arma atina De lleno en su espalda, con dureza pura.
De aquí aprendemos que los abades jamás Deben andar por los bosques jamás.