Mirad en la estampa, cómo, movido por capricho, el trompeteante Jumbo, grande y sombrío, ajusta su trompa, como una corbata, para lazar el sombrero de aquel individuo.
El sagrado Ibis a lo distancia se regocija al observar su audaz resistencia.
Mirad en la estampa, cómo, movido por capricho, el trompeteante Jumbo, grande y sombrío, ajusta su trompa, como una corbata, para lazar el sombrero de aquel individuo.
El sagrado Ibis a lo distancia se regocija al observar su audaz resistencia.