Los pájaros todo el día soleado alborotan y riñen, aquí en la tienda de laurel parecida a un cenador.
Aquí en la horqueta el nido pardo se asienta; cuatro huevecillos azules la madre mantiene calientes.
Mientras la miramos pasmados, Con cara de tontos, A salvo en cada huevo están Los polluelos de los pájaros.
Pronto los frágiles huevos quebrarán, y brotando llenarán los bosques de abril de alegre canto.
Más jóvenes que nosotros, oh niños, y más frágiles, Pronto en el aire azul estarán, Cantor y marino.
Nosotros, mucho mayores, más altos y fuertes, ya no miraremos a los pajaritos por encima del hombro.
Iréis volando Con discursos musicales Muy alto sobre las Copas de los hayas.
A pesar de nuestra sabiduría Y de nuestras sensatas charlas, Sobre nuestros pies debemos ir Arreando y andando.