Mi primer regalo y el último, a ti te dedico este fascículo de canciones— La única riqueza que tengo: Tal como son, para ti.
Digo la verdad con sobriedad, y digo que preferiría traer una luz a tus claros ojos,
Preferiría oírte alabar este pecho lleno de canciones
Que el mundo entero y duro, de común acuerdo, en un continuo coro de aplausos, derramara para mí y los míos el homenaje de la madura alabanza.
Escribo aquí el fin contra mi amor, Este es el postrer epitafio y tumba de mi amor.
Aquí el camino se bifurca, y yo Sigo mi camino, lejos del tuyo.