—Quiere que ella vea su casa —explicó ella—. Y la tuya está justo al lado.
“¡Oh!”
—Creo que medio esperaba que ella apareciera en alguna de sus fiestas, una noche —continuó Jordan—, pero nunca lo hizo. Luego empezó a preguntar como sin querer a la gente si la conocían, y yo fui la primera a quien encontró. Fue esa noche cuando me mandó a llamar en su baile, y tendrías que haber oído la forma tan rebuscada con la que fue al grano. Por supuesto, enseguida le sugerí un almuerzo en Nueva York, y creí que se volvería loco:
—«¡No quiero hacer nada fuera de lo común! —no paraba de decir—. Quiero verla ahí al lado».
“Cuando dije que eras un amigo muy cercano de Tom, empezó