amigo?
“No se me da bien tocar. Casi no... toc—o nunca. Estoy totalmente desentrena—”
“Bajaremos”, interrumpió Gatsby. Accionó un interruptor. Las grises ventanas desaparecieron mientras la casa se iluminaba por completo.
En el salón de música, Gatsby encendió una única lámpara junto al piano. Le encendió el cigarrillo a Daisy con una cerilla temblorosa y se sentó con ella en un sofá al otro extremo de la estancia, donde no había más luz que la que el suelo reluciente reflejaba desde el vestíbulo.
Cuando Klipspringer tocó «El nido de amor», se dio la vuelta en el banco y buscó con tristeza a Gatsby en la penumbra.
“Estoy totalmente desacostumbrado, ya ves. Te dije que