caminar despacio, pues no llegó a Gad’s Hill hasta el mediodía. Hasta entonces no había dificultad para dar cuenta de su tiempo; había muchachos que habían visto a un hombre «actuando medio loco» y automovilistas a quienes él se quedó mirando extrañamente desde la orilla del camino. Luego, durante tres horas, desapareció de la vista. La policía, basándose en lo que le había dicho a Michaelis, que «tenía una forma de averiguarlo», supuso que había pasado ese tiempo yendo de garaje en garaje por los alrededores, preguntando por un automóvil amarillo. Por otra parte, ningún mecánico que lo hubiera visto se presentó jamás, y tal vez tenía una manera más fácil y segura de averiguar lo que quería saber. A las dos y media ya estaba en West Egg, donde le preguntó a alguien el camino hacia la casa de Gatsby. Así que para entonces ya sabía el nombre de Gatsby.
A las dos, Gatsby se puso el traje de baño y le dejó dicho al mayordomo que, si llamaban por teléfono, le avisaran junto a la piscina.
Se detuvo en el garaje para buscar un colchón neumático con el que sus invitados se habían divertido durante el verano, y el chófer lo ayudó a inflarlo.
Luego dio instrucciones de que no se sacara el coche descubierto bajo ningún concepto—y esto era extraño, porque la salpicadera delantera derecha necesitaba reparación.
Gatsby se echó el colchón al hombro y se dirigió hacia la piscina. Una vez se detuvo y lo acomodó un poco, y el chófer le preguntó si necesitaba ayuda, pero él negó con la cabeza y en un momento desapareció entre los árboles amarillentos.
No llegó ningún mensaje telefónico, pero el mayordomo se quedó sin dormir y esperó hasta las cuatro, hasta mucho después de que hubiera alguien a quien dárselo en caso de que llegara.