CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/The Great GatsbyPublic
Página 262 de 268
Table of Contents

IX

perdonaban a los niños y a los muy ancianos; aun entonces, tenía siempre para mí una cualidad de distorsión. West Egg, especialmente, todavía figura en mis sueños más fantásticos. Lo veo como una escena nocturna de El Greco: cien casas, a la vez convencionales y grotescas, agazapadas bajo un cielo melancólico y ceniciento y una luna sin brillo. En primer plano, cuatro hombres solemnes en traje de etiqueta caminan por la acera con una camilla sobre la que yace una mujer borracha con un vestido de noche blanco. Su mano, que cuelga por el costado, brilla fríamente con joyas. Con gravedad, los hombres entran a una casa: la casa equivocada. Pero nadie sabe el nombre de la mujer, y a nadie le importa.

Después de la muerte de Gatsby, el Este quedó como embrujado para mí de ese modo, deformado más allá de la capacidad de corrección de mis ojos. Así que cuando el humo azul de las hojas quebradizas flotaba en el aire y el viento endurecía la ropa húmeda extendida en el cordel, decidí volver a casa.

Había una cosa por hacer antes de irme, algo incómodo, desagradable, que tal vez hubiera sido mejor dejar en paz. Pero quería dejar las cosas en orden y no confiar simplemente en que ese mar servicial e indiferente se llevara mis desperdicios. Vi a Jordan Baker y hablé sobre y en torno a lo que nos había pasado juntos, y lo que me había pasado a mí después, y

262