«¡Cecil! No, no es justo. Probablemente ya los haya conocido antes...»
La derribó.
—Perfectamente justo. Cualquier cosa es justa si sirve para castigar a un estúpido. Ese viejo le hará un gran bien al vecindario. Sir Harry es de lo más repugnante con lo de sus «damas venidas a menos». Hace tiempo que tenía la intención darle una lección. No, Lucy, las clases sociales deberían mezclarse, y dentro de poco estarás de acuerdo conmigo. Debería haber matrimonios mixtos, toda clase de cosas. Creo en la democracia...
—No, no lo sabes —espetó ella—. No sabes lo que significa la palabra.
La miró fijamente, y sintió de nuevo que ella había fallado en ser leonardesca. «¡No, no es así!».
Su rostro carecía de arte: el de una furia regañona.
—No es justo,