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nydus/A Room With a ViewPublic
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VI. El reverendo Arthur Beebe, el reverendo Cuthbert Eager, el señor Emerson, el señor George Emerson, la señorita Eleanor Lavish, la señorita C

Y fue Perséfone a quien pidió permiso para recoger por el camino, diciendo que era su hermana; Perséfone, alta, esbelta y pálida, que regresaba con la Primavera a la casa de su madre, y aún se protegía los ojos de la luz desacostumbrada. A ella se opuso el señor Eager, diciendo que aquello era el principio del fin y que había que guardarse de los abusos. Pero las señoras intercedieron, y una vez dejado claro que se trataba de un favor grandísimo, se le permitió a la diosa montarse junto al dios.

Faeton de inmediato pasó la rienda izquierda por la cabeza de ella, logrando así conducir con el brazo alrededor de su cintura. A ella no le importó.

El señor Eager, que iba sentado de espaldas a los caballos, no vio nada de aquel procedimiento indecoroso y continuó su conversación con Lucy. Los otros dos ocupantes del carruaje eran el anciano señor Emerson y la señorita Lavish.

Pues había sucedido algo espantoso: el señor Beebe, sin consultar al señor Eager, había duplicado el tamaño del grupo. Y aunque la señorita Bartlett y la señorita Lavish se habían pasado toda la mañana planeando cómo debían sentarse los viajeros, en el momento crucial en que llegaron los carruajes perdieron la cabeza, y la señorita Lavish subió con Lucy, mientras que la señorita Bartlett, con George Emerson y el señor Beebe, los seguía más atrás.

Al pobre capellán le costó asimilar que su partie carrée sufriera semejante transformación. Tomar el té en una villa renacentista, de haberlo meditado alguna vez, era ya imposible. Lucy y la señorita Bartlett tenían cierto estilo, y el señor Beebe, aunque informal, era un hombre de talento. Pero una escritora de pacotilla y un periodista que había asesinado a su esposa ante los ojos de Dios... jamás entrarían en una villa por recomendación suya.

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