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nydus/A Room With a ViewPublic
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XII

abrió el camino fuera de la casa y hacia los pinares. ¡Qué glorioso era! Durante un breve espacio de tiempo la voz del viejo señor Emerson los persiguió dispensando buenos deseos y filosofía. Cesó, y solo escucharon el hermoso viento agitando los helechos y los árboles. El señor Beebe, que sabía guardar silencio pero no soportaba el silencio, se vio obligado a parlotear, ya que la expedición pintaba a fracaso y ninguno de sus acompañantes pronunciaba una palabra. Habló de Florencia. George escuchaba atentamente, asentía o disentía con gestos leves pero resueltos que resultaban tan inexplicables como el movimiento de las copas de los árboles sobre sus cabezas.

“¡Y qué coincidencia que se haya encontrado con el señor Vyse! ¿Se daba cuenta de que iba a encontrar a toda la pensión Bertolini por aquí abajo?”

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