puntal. > «Sigue, Jewel —dice—; mira a ver si puedes adelantarnos
Jewel le grita al caballo; de nuevo parece alzarlo en vilo entre sus rodillas. Está justo por encima de la parte alta del vado y el caballo encuentra algún tipo de apoyo, pues avanza de un copioso impulso, brillando mojado a medias fuera del agua, embistiendo en una sucesión de estocadas. Se mueve con una rapidez increíble; por esa señal Jewel comprende por fin que la cuerda está libre, pues puedo verlo tirar de las riendas aserrando el aire, con la cabeza vuelta, mientras el tronco se encrespa en una larga y perezosa embestida entre ambos, cayendo pesadamente sobre la yuntera.
Ellos también lo ven; por un instante brillan asimismo negros fuera del agua. Luego el de aguas abajo desaparece, arrastrando al otro consigo; el carretón se esora de través, suspendido en la cresta del vado cuando el tronco lo golpea, volcándolo hacia arriba y adelante. Cash está medio girado, con las riendas tensas desde su mano y hundiéndose en el agua, la otra mano echada hacia atrás sobre Addie, manteniéndola apretada contra el lateral alto del carro.
«Salgan de un salto —dice en voz baja—. Apártense de la yuntera y no traten de luchar contra la corriente. Los llevará bien hacia la curva».
—Tú también ven —digo.
Vernon y Vardaman corren por la orilla, papá y Dewey Dell se quedan mirándonos, Dewey Dell con la cesta y el paquete en los brazos. Jewel intenta obligar al caballo a retroceder a golpes.
Aparece la cabeza de una mula, con los ojos desorbitados; nos mira por un instante, emitiendo un sonido casi humano. La cabeza vuelve a desaparecer.