Así que cuando paramos allí a pedir prestadas las palas oímos el grafófono tocando en la casa, y así que terminamos con las palas papá dice: «Creo que será mejor que las devuelva».
Así que volvimos a la casa.
—Será mejor que llevemos a Cash donde Peabody —dijo Jewel.
—No tardará más de un minuto —dijo papá. Bajó del carretón. La música ya no sonaba.
—Que lo haga Vardaman —dijo Jewel—. Él puede hacerlo en la mitad de tiempo que tú. O mira, déjame a mí...
—Me parece que lo mejor es que lo haga yo —dice papá—. Ya que fui yo quien se los pidió prestados.
Así que nos montamos en el carruaje, pero la música ya no estaba sonando.
Calculo que es bueno que no tengamos ninguno de esos. Calculo que no llegaría a hacer ningún trabajo en absoluto por ponerme a escucharlo.
No sé si un poco de música no viene a ser lo más agradable que un tipo puede tener. Parece que cuando uno llega cansado de noche, no hay nada que pueda descansarlo como tener un poco de música sonando mientras descansa.
He visto de esos que se cierran como un maletín, con manija y todo, para que uno pueda llevarlo consigo a donde quiera.