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nydus/As I Lay DyingPublic
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Armstid

—Por supuesto que puedes usar el mío —dije, sabiendo muy bien cuánto creía él que esa era la razón.

—Le doy las gracias —dijo—, querrá ir a la nuestra; y él sabía cuánto creía yo eso, esa era la razón.

Después de cenar Jewel fue hasta el Recodo a buscar a Peabody. Oí que iba a estar hoy allí en lo de Varner. Jewel volvió hacia la medianoche. Peabody se había ido más abajo de Inverness a algún lado, pero el tío Billy volvió con él, con su maletín de medicina para caballos. Como él dice, un hombre no es muy diferente de un caballo o una mula, a fin de cuentas, salvo que una mula o un caballo tienen un poco más de sentido común.

—¿En qué te has metido ahora, muchacho? —dice, mirando a Cash—. Traigan un colchón, una silla y un vaso de whisky —dice.

Hizo que Cash se bebiera el whisky, y luego echó a Anse de la habitación.

«Menos mal que fue la misma pierna que se rompió el verano pasado», dice Anse, con tono melancólico, farfullando y parpadeando. «Eso es algo».

Doblamos el colchón sobre las piernas de Cash y pusimos la silla encima del colchón y Jewel y yo nos sentamos en la silla y la muchacha sostuvo el lámpara y el tío Billy se echó un gajo de tabaco a la boca y se puso a trabajar.

Cash luchó bastante durante un rato, hasta que se desmayó. Luego se quedó quieto, con grandes gotas de sudor en la cara como si hubieran empezado a rodar y luego se hubieran detenido a esperarlo.

Cuando se despertó, el tío Billy ya había hecho las maletas y se había marchado. Siguió intentando decir algo hasta que la muchacha se inclinó y le limpió la boca.

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