Volvemos a subir mientras las cabezas se vuelven con esa expresión que conocemos; excepto Jewel. Él no sube, aunque el carro ha vuelto a ponerse en marcha. > «Súbete, Jewel —digo—. Vamos. Vámonos de aquí». Pero él no sube. En su lugar, apoya el pie en el cubo giratorio de la rueda trasera, con una mano se agarra al pescante, y mientras el cubo gira suavemente bajo su suela, levanta el otro pie y se pone en cuclillas ahí, mirando fijamente al frente, inmóvil, enjuto, de espalda rígida, como si estuviera tallado en cuclillas en madera
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Darl
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