disponer la carga de su nave; y al quinto o sexto día después de haber llegado, cuando sus mercancías casi todas habían sido vendidas, bajó al mar una gran compañía de mujeres, y entre ellas la hija del rey; y su nombre, como también los helenos convienen, era Ío, la hija de Ínaco. Estando estas de pie cerca de la popa de la nave, compraban de las mercancías las que más les agradaban, cuando de repente los fenicios, pasándose la voz de uno a otro, se lanzaron sobre ellas; y la mayor parte de las mujeres escaparon en la huida, pero Ío y algunas otras fueron raptadas. Así las embarcaron en su nave y partieron al instante, navegando rumbo a
- De este modo cuentan los persas que Io fue a Egipto, no coincidiendo en ello con los helenos, y afirman que este fue el primer principio de las injurias. Luego de esto, dicen, ciertos helenos (mas no pueden precisar el nombre del pueblo) arribaron a la