de ella hay bronce tendido, tiene bronce como vestidura sobre sí.”
- Cuando la pitia hubo pronunciado este oráculo, los lidios hicieron poner la profecía por escrito y se marcharon al instante a Sardes. Y al haber llegado también allí los demás que habían sido enviados a recorrer los santuarios con las respuestas de los oráculos, Creso desenrolló los escritos uno por uno y los examinó; al principio ninguno le agradó, pero al enterarse del de Delfos, al instante adoró al dios y aceptó la respuesta, juzgando que el oráculo de Delfos era el único verdadero, porque había descubierto lo que él mismo había hecho. Pues cuando había enviado a sus mensajeros a los diversos oráculos para consultar a los dioses, teniendo muy presente el día fijado, ideó el siguiente artificio: pensó en algo que sería imposible de descubrir o imaginar y, cortando una tortuga y un cordero, los hirvió juntos él mismo en un caldero de bronce, colocándoles encima una tapa de bronce. 49. Esta