“Y en ese tiempo, oh Mileto, de malas acciones urdidora, serás hecha para muchos un don glorioso y un banquete: entonces tus mujeres serán obligadas a lavar los pies de los de cabellera luenga, y en Dídimo entonces mi santuario será atendido por otros”.
En la época de la que hablo, estas cosas recayeron sobre los milesios, ya que la mayor parte de los hombres fueron muertos por los persas, que llevan el cabello largo, y las mujeres y los niños fueron tratados como esclavos; y el templo de Dídimo, con el edificio sagrado y el santuario del Oráculo, fue primero saqueado y después quemado. De las cosas de este templo he hecho mención con frecuencia en otras partes de la historia. 20. Tras esto, los milesios que habían sido hechos prisioneros fueron conducidos a Susa; y el rey Darío no les hizo ningún otro mal, sino que los estableció en el mar llamado Eritreo, en la ciudad de Ampe, por la que fluye el Tigris cuando desemboca en el mar. De la tierra milesia, los persas se quedaron para sí con los