CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Mrs. DallowayPublic
Página 262 de 275
Table of Contents

La señora Dalloway

suficientemente lento; nada durar demasiado. Ningún placer podía igualar —pensó, enderezando las sillas, empujando un libro en el estante— a esto de haber terminado con los triunfos de la juventud, perderse en el proceso de vivir para encontrarlo, con una sacudida de deleite, mientras el sol se alzaba, mientras el día se hundía. Muchas veces había ido, en Bourton cuando todos hablaban, a mirar el cielo; o lo había visto entre los hombros de la gente en la cena; lo había visto en Londres cuando no podía dormir. Se acercó a la ventana.

Contenía, por absurda que fuera la idea, algo de ella misma, este cielo del campo, este cielo sobre Westminster.

Apartó las cortinas; miró. ¡Vaya, pero qué sorpresa!, ¡en la habitación de enfrente la anciana la miraba fijamente! Se iba a acostar.

Y el cielo. Sería un cielo solemne, había pensado, sería un cielo oscurecido, apartando la mejilla con

262