de oídas. Cuando el autor de estas líneas introductorias (llamado Walter Hartright) deba relacionarse más estrechamente que los demás con los incidentes que se van a registrar, los describirá en primera persona. Cuando su experiencia falle, se retirará de la posición de narrador; y su tarea será continuada, desde el punto en que la dejó, por otras personas que puedan dar fe de las circunstancias en cuestión a partir de su propio conocimiento, con la misma claridad y firmeza con que él ha hablado antes que ellas.
Así, la historia que aquí se presenta será contada por más de una pluma, tal como la historia de un delito contra las leyes es relatada en un tribunal por más de un testigo, con el mismo propósito en ambos casos: presentar la verdad siempre en su aspecto más directo y comprensible, y reconstruir el curso de una