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nydus/The Woman in WhitePublic
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La continuación de la historia por Vincent Gilmore, de Chancery Lane, procurador

de los señores Fairlie murió y dejó tres hijos: Philip, Frederick y Arthur. Como primogénito, Philip heredó la propiedad. * Si moría sin dejar un hijo varón, los bienes pasaban al segundo hermano, Frederick; * y si Frederick moría también sin dejar un hijo varón, los bienes pasaban al tercer

A la postre, el señor Philip Fairlie falleció dejando una única hija, la Laura de esta historia, y en consecuencia la propiedad pasó, por disposición de la ley, al segundo hermano, Frederick, soltero.

El tercer hermano, Arthur, había muerto muchos años antes del fallecimiento de Philip, dejando un hijo y una hija.

El hijo, a la edad de dieciocho años, se ahogó en Oxford. Su muerte dejó a Laura, la hija del señor Philip Fairlie, como presunta heredera de la propiedad, con todas las probabilidades de sucederla, en el curso ordinario de la naturaleza, a la muerte de su tío Frederick, en caso de que dicho Frederick muriera sin dejar descendencia masculina.

Excepto en el caso, pues, de que el señor Frederick Fairlie se casara y dejara un heredero (las dos cosas más improbables del mundo), su sobrina, Laura, obtendría la propiedad a su muerte, poseyendo, debe recordarse, nada más que un usufructo vitalicio sobre ella. Si ella moría soltera, o moría sin hijos, la finca revertiría a su prima Magdalen, la hija del señor Arthur Fairlie. Si se casaba con un acuerdo matrimonial adecuado —o, en otras palabras, con el acuerdo que yo pensaba redactar para ella—, los ingresos de la finca (unos buenos tres mil al año) estarían, durante su vida, a su propia disposición. Si ella moría antes que su marido, él naturalmente esperaría seguir disfrutando de los ingresos durante

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