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nydus/The Woman in WhitePublic
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La continuación de la historia por Vincent Gilmore, de Chancery Lane, procurador

y a disipar cualquier duda. Había cumplido con su deber hacia la infeliz joven al dar instrucciones a su procurador de no escatimar gastos en rastrearla y en devolverla una vez más al cuidado médico, y ahora solo deseaba cumplir con su deber hacia la señorita Fairlie y hacia su familia, de la misma manera clara y directa.

Fui el primero en hablar en respuesta a esta súplica. Mi propio camino me resultaba claro. Es la gran virtud de la Ley el poder rebatir cualquier declaración humana, hecha bajo cualquier circunstancia y reducida a cualquier forma. Si me hubiera sentido llamado profesionalmente a armar un caso contra sir Percival Glyde, basándome en su propia explicación, lo habría hecho sin ningún género de dudas. Pero mi deber no iba en esa dirección; mi función era de índole puramente judicial. Debía sopesar la explicación que acabábamos de oír, conceder toda la fuerza merecida a la alta reputación del caballero que la ofrecía y decidir con honradez si las probabilidades, según el propio testimonio de sir Percival, estaban claramente de su parte o claramente en su contra. Mi convencimiento personal era que estaban claramente de su parte y, en consecuencia, declaré que su explicación me parecía, sin lugar a dudas, satisfactoria.

La señorita Halcombe, después de mirarme con mucha atención, dijo unas pocas palabras, por su parte, en el mismo sentido⁠—con cierta vacilación de modales, sin embargo, que las circunstancias no me parecieron justificar. No puedo decir, con seguridad, si Sir Percival advirtió esto o no. Mi opinión es que sí, dado que retomó el tema de manera intencionada, aunque ahora bien podría haber permitido, con toda propiedad, que decayera.

—Si mi simple exposición de los

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