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nydus/The Woman in WhitePublic
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Prólogo a la presente edición

Una palabra más, antes de concluir, en reconocimiento de la gran deuda de gratitud que tengo con el público lector.

No hay en mí ninguna afectación al decir que el éxito de este libro me ha resultado especialmente bienvenido, porque implicaba el reconocimiento de un principio literario que me ha guiado desde que me dirigí por primera vez a mis lectores con el carácter de novelista.

Siempre he mantenido la vieja opinión de que el objeto primordial de una obra de ficción debe ser contar una historia; y nunca he creído que el novelista que cumple adecuadamente con esta primera condición de su arte corra el peligro, por esa razón, de descuidar la delineación de los personajes —por la sencilla razón de que el efecto producido por cualquier narración de acontecimientos depende esencialmente, no de los acontecimientos mismos, sino del interés humano que está directamente vinculado a ellos—. Puede ser posible, al escribir novelas, presentar personajes con éxito sin contar una historia; pero no es posible contar una historia con éxito sin presentar personajes: siendo la existencia de estos, como realidades reconocibles, la única condición por la cual la historia puede contarse eficazmente. La única narración que puede aspirar a aferrarse fuertemente a la atención de los lectores es una narración que les interese acerca de hombres y mujeres —por la razón perfectamente obvia de que ellos mismos son hombres y mujeres—.

La acogida que se le ha dispensado a La mujer de blanco ha confirmado prácticamente estas opiniones, y me ha convencido de que puedo confiar en ellas en el futuro. He aquí una novela que ha recibido una acogida muy favorable porque es una Historia; y he aquí una historia cuyo interés —como sé por el testimonio de los propios lectores, dirigido a mí voluntariamente— no se desconecta jamás del interés de los personajes. «Laura», «la señorita Halcombe» y «Anne Catherick»; «el conde Fosco», «el señor Fairlie» y «Walter Hartright» me han ganado amigos allá donde se han dado a conocer. Espero que no esté muy lejano el

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