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nydus/The Woman in WhitePublic
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La continuación de la historia por Vincent Gilmore, de Chancery Lane, procurador

a distancia en cuanto al tema de los Fairlie—: Hoy voy a bajar a Limmeridge por asuntos de negocios. La señorita Halcombe y la señorita Fairlie están ausentes ahora mismo de visita con unos amigos en Yorkshire.

Sus ojos se iluminaron y pareció a punto de decir algo en respuesta, pero el mismo espasmo nervioso momentáneo volvió a cruzar su rostro. Me tomó la mano, la apretó con fuerza y desapareció entre la multitud sin decir una palabra más.

Aunque era poco más que un extraño para mí, me detuve un momento, mirándole casi con un sentimiento de pesar.

Yo había adquirido en mi profesión suficiente experiencia con los jóvenes como para conocer cuáles eran los signos y indicios externos de que empezaban a encarrilarse mal, y cuando reanudé mi camino hacia la estación, siento decirlo, me sentía más que dudoso respecto al futuro del señor Hartright.

IV

Partiendo en un tren temprano, llegué a Limmeridge a tiempo para cenar. La casa estaba agobiantemente vacía y sosa. Había esperado que la buena de la señora Vesey me hiciera compañía en ausencia de las jóvenes, pero estaba confinado en su habitación por un resfriado. Los sirvientes se sorprendieron tanto al verme que se apresuraron y aturullaron absurdamente, cometiendo toda clase de errores molestos. Incluso el mayordomo, que tenía edad suficiente para saber comportarse mejor, me trajo una botella de Oporto que estaba fría. Los partes sobre la salud del señor Fairlie seguían siendo los de costumbre, y cuando envié un recado para anunciar mi llegada, me dijeron que estaría encantado de verme a la mañana siguiente, pero que la repentina noticia de mi aparición lo había postrado con palpitaciones durante el resto de la

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