el misterio de su móvil. Teniendo en cuenta la gran diferencia entre su posición social y la de ella, lo que parece excluir toda idea de la más remota relación entre ambos, es de suma importancia —aun suponiendo que ella realmente necesitara ser puesta bajo custodia— saber por qué tuvo que ser él la persona que asumiera la grave responsabilidad de encerrarla...
“¿En un sanatorio privado, creo que dijo?”
“Sí, en un manicomio privado, donde debió de pagarse una suma de dinero por su manutención como paciente que ninguna persona pobre habría podido permitirse”.
“Ya veo dónde radica la duda, señor Hartright, y le prometo que quedará disipada, nos ayude o no Anne Catherick mañana. Sir Percival Glyde no tardará mucho en esta casa en satisfacer al señor Gilmore y satisfacerme a mí. El futuro de mi hermana es mi más querido desvelo en la vida,