Podemos estar seguros de que las mujeres, cuyos intereses están tanto en juego en este asunto, y que tienden a mirarlo desde un punto de vista práctico más que legal y teológico, ejercerán una influencia poderosa cuando hayan adquirido la capacidad de hacer valer esa influencia mediante el voto.
Esto se indica de manera significativa mediante una consulta llevada a cabo en Inglaterra durante 1910 por el Gremio Cooperativo de Mujeres (Women's Co-operative Guild). A varias mujeres que habían ocupado cargos oficiales en el Gremio se les preguntó (entre otras cuestiones) si estaban o no a favor del divorcio por mutuo consentimiento.
De 94 mujeres representativas y versadas en asuntos públicos a las que se consultó de este modo, nada menos que 82 expresaron deliberadamente su opinión a favor del divorcio por mutuo consentimiento, y solo 12 estuvieron en contra de esa importantísima reforma matrimonial.
Probablemente sea innecesario debatir las opiniones de otros