esta prosperidad se reflejó en el crecimiento de la nación.
La mayor parte del período victoriano estuvo marcada por esta expansión de la población, que alcanzó su punto álgido en los primeros años de la segunda mitad de dicho período. Mientras la población de Inglaterra aumentaba así con una rapidez cada vez mayor en su propio territorio, al mismo tiempo los pueblos de habla inglesa se extendieron por toda Norteamérica y colonizaron la franja fértil de Australia. Fue, a una escala aún mayor, un fenómeno similar al que había ocurrido trescientos años antes, cuando España cubrió el mundo y fundó un imperio sobre el cual, como los españoles presumían con orgullo, nunca se ponía el sol.
Cuando ahora, un siglo después, examinamos la situación, no solo la actividad industrial y comercial ha dejado de ser un atributo especial de