En Inglaterra se ha sentido la fuerza de la ola de legislación moral, pero se ha estrellado en gran medida contra las tradiciones conservadoras del país, que hacen que toda ley, buena o mala, sea muy difícil de aprobar.
Un proyecto de ley para la Prevención de la Inmoralidad, largo, elaborado y de gran tensión, fue presentado en la Cámara de los Comunes por un grupo de no conformistas, principalmente del bando liberal. Este proyecto de ley se inspiraba en gran medida en las líneas de la ley holandesa ya mencionada; proponía elevar la edad de consentimiento a los diecinueve años, convirtiendo el coito con una niña menor de esa edad en delito grave (felony), castigado con cinco años de trabajos forzados, y cualquier tentativa de dicho coito con dos años de prisión.
Cabe señalar que semejante medida resultaría peculiarmente ilógica e incoherente en Inglaterra y Escocia, países en los cuales (a pesar de que sus leyes en estas materias son independientes) incluso una niña de doce años es considerada legalmente lo suficientemente madura y responsable como para tomar un esposo.
En un momento dado, el proyecto pareció tener posibilidades de convertirse en ley, pero un grupo de liberales ilustrados e independientes, al comprender que tal medida introduciría unas condiciones sociales intolerables, organizó la resistencia y evitó la aprobación del proyecto.
La principal organización en Inglaterra en la actualidad para la promoción de la moralidad pública es el Consejo Nacional de Moralidad Pública (National Council of Public Morals), que es un organismo muy influyente, con muchos partidarios capaces y distinguidos. Sin embargo, la moralidad imuesta por la ley constituye solo una parte muy pequeña de las reformas que defiende esta organización, la cual se preocupa mucho más por el hogar, la escuela, la Iglesia y las influencias que operan en esas esferas. Últimamente se ha unido en gran medida a los defensores del movimiento eugénico, abogando por la higiene sexual y el