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nydus/The Task of Social HygienePublic
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La guerra contra la guerra

Por mucho que haya influido en el pasado como causa de guerras, es seguro que la presión demográfica como causa de conflictos bélicos quedará eliminada en el futuro. Las únicas naciones que hoy en día pueden permitirse hacer la guerra a gran escala son las naciones ricas y civilizadas. Pero la civilización excluye una alta tasa de natalidad: nunca ha habido ninguna excepción a esa ley, ni podemos concebir ninguna excepción, pues es más que una ley social; es una ley biológica. Rusia, un país aún imperfectamente civilizado, se alza aparte por tener una tasa de natalidad muy alta, pero también registra una tasa de mortalidad muy elevada y, aun si sucediera que en Rusia unas condiciones sociales mejoradas redujeran la mortalidad antes de afectar a la natalidad, todavía hay espacio de sobra dentro del territorio ruso para el consiguiente incremento de población. Entre todas las demás naciones consideradas una amenaza para la paz mundial, la tasa de natalidad está descendiendo rápidamente. Esto ocurre, por ejemplo, en lo que respecta a Inglaterra y Alemania. En el caso de Alemania, en especial, se llegó a pensar —aunque en realidad Alemania no había luchado en más de cuarenta años— que tenía interés en ir a la guerra para encontrar una salida a su población excedente, la cual se veía obligada, ante la falta de colonias alemanas adecuadas, a sacrificar su patriotismo y perder su nacionalidad al emigrar a países extranjeros.

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