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nydus/The Task of Social HygienePublic
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La emancipación de la mujer en relación con el amor romántico

anterior o posterior han poseído— fueron, por encima de todas las mujeres, grandes y heroicas amantes, y que esos dos hechos fundamentales no pueden separarse. Pero este fracaso, destinado a ser sin duda temporal, obrará para bien si constituye el punto de partida de un renacimiento entre los hombres del arte de amar.

Los hombres en verdad se han quedado aquí atrás con respecto a las mujeres. El viejo refrán, citado con tan tediosa frecuencia, acerca del amor como un «asunto aparte» en la vida de los hombres difícilmente se le habría ocurrido a un poeta medieval de Provenza o Florencia. No basta con que las mujeres proclamen un nuevo avatar

del amor si los hombres no están listos y ávidos por aprender su arte y practicar su disciplina. En un fragmento profundamente sugerente sobre el amor, dejado incompleto a su muerte por el distinguido sociólogo Tarde, 21 este sugiere que cuando la energía masculina decaiga en los campos de la ambición política y el lucro comercial, como ya lo ha hecho en el campo de la guerra, la energía liberada por una mayor organización y cohesión social tal vez encuentre de nuevo cauce en el amor. Durante demasiado tiempo el amor, al igual que la guerra, la política y el comercio, ha estado principalmente monopolizado por el tipo de hombre depredador, en este campo simbolizado por la figura de Don Juan. En el futuro, sugiere Tarde, el tipo de amante a lo Don Juan puede caer en descrédito, dando paso al tipo virgiliano, para quien el amor no es un asunto aparte sino una forma de vida que encarna sus mejores y más altas actividades.

Cuando nos topamos con expresiones de este tipo, nos sentimos tentados a pensar que representan meramente los sueños poéticos de individuos demasiado adelantados a sus semejantes como para poseer alguna importancia para los hombres y mujeres en general.

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