aire que Milton. Pero para entonces el daño ya estaba hecho. Aun hoy se ha establecido una inquisición del correo en los Estados Unidos. Se dice que es inconstitucional, y uno bien puede creer que así sea, pero no por ello deja de prosperar bajo la protección de lo que un famoso estadounidense ha llamado «la audacia interminable de las personas electas». Pero permitir que funcionarios subalternos se disfracen en el Departamento de Correos de familiares de la inquisición, en aras del supuesto interés de la moral pública, es una política peligrosa.
Su influencia adormecedora en la vida nacional no puede dejar de ser advertida tarde o temprano por los estadounidenses. Moralizar por decreto es bastante inútil e insatisfactorio; pero es peor intentar moralizar mediante los dictados arbitrarios de funcionarios menores del gobierno.
Es interesante observar los métodos que gozan de preferencia en algunas partes de los Estados Unidos para tratar el comercio de bebidas alcohólicas. El alcohol es, por una parte, un veneno; por otra, es la base de las bebidas nacionales de todo país civilizado. Cada estado se ha visto en la obligación de regular su venta en mayor o menor medida, de tal manera que (1) en interés de la salud pública el alcohol no se pueda obtener con demasiada facilidad ni a muy bajo precio, que (2) las restricciones a su venta sean una fuente de ingresos para el Estado, y que (3) al mismo tiempo dicha regulación de la venta no constituya un intento molesto e inútil de interferir indebidamente en las costumbres nacionales. Los estados han procurado alcanzar estos fines de diversas maneras. La venta de alcohol puede convertirse en un monopolio estatal, como en Rusia, o bien puede llevarse a cabo bajo un control municipal u otro de carácter desinteresado, como el sistema de Gotemburgo en Suecia o el sistema Samlag en Noruega.
En Inglaterra se adopta el plan, más sencillo y habitual, de gravar fuertemente la venta, con, además, varios métodos menores para restringir la venta de bebidas alcohólicas e intentar mejorar las condiciones bajo las cuales se venden.