discursos o redactar escritos en ella. Cuando alguien descubra en sí mismo la necesidad o disposición de estudiar a fondo cualquier lengua extranjera, y de poseer un conocimiento sutilmente exacto de ella, será tiempo más que suficiente para emprender un estudio gramatical de la misma. Si su uso de ella ha de ser únicamente para comprender algunos libros escritos en la misma, prescindiendo de un conocimiento crítico de la lengua en sí, la mera lectura, como ya he dicho, bastará para lograr este fin, sin abrumar a la mente con las múltiples reglas e intrincados laberintos de la gramática.
§169. Para el ejercicio de su escritura, que traduzca a veces del latín al inglés; pero como el aprendizaje del latín no es más que el aprendizaje de palabras, un asunto muy desagradable tanto para jóvenes como para ancianos, combínelo con tanto conocimiento real como pueda, comenzando siempre por el que sea más evidente a los sentidos; tal como el conocimiento de los minerales, plantas y animales, y en particular la madera y los árboles frutales, sus partes y formas de propagación, en lo cual se le puede enseñar al niño mucho que no le será inútil al hombre; pero muy especialmente geografía, astronomía y anatomía.
Pero, sea lo que fuere que le esté enseñando, tenga siempre cuidado de no agobiarlo con demasiado a la vez; ni de hacer de nada su ocupación que no sea la estricta virtud, ni reprenderlo por nada que no sea el vicio, o alguna tendencia evidente hacia él.
§170. Pero si a fin de cuentas su destino fuera ir a la escuela para aprender la lengua latina, de nada servirá hablarle acerca del método que considero mejor observar en las escuelas; tendrá usted que someterse al que allí encuentre, sin esperar que lo cambien por su hijo; mas, a pesar de todo, procure por todos los medios, si puede, que no lo empleen en hacer composiciones ni declamaciones latinas, y menos que nada, versos de ningún género.