de regularse en él es en qué momento de las veinticuatro horas deben tomarlo; lo cual se resolverá fácilmente con solo decir que es de gran utilidad acostumbrarlos a levantarse temprano por la mañana. Es lo mejor para la salud; y quien, desde su infancia, mediante un hábito establecido, haya hecho que levantarse temprano le resulte fácil y familiar, no desperdiciará, cuando sea hombre, la mejor y más útil parte de su vida en la somnolencia y permanencia en la cama.
Si por lo tanto los niños han de ser levantados temprano por la mañana, se seguirá por fuerza que deben acostarse temprano; por lo cual se acostumbrarán a evitar las horas insalubres e inseguras de la dissolución, que son las de las tardes; y aquellos que guardan buenos horarios, rara vez son culpables de grandes desórdenes.
No digo esto como si vuestro hijo, cuando sea mayor, no debiera estar nunca en compañía pasada las ocho, ni charlar jamás ante una copa de vino