obtienen ordinariamente de una tropa de compañeros de juego como la que las escuelas suelen reunir procedente de padres de toda clase, para que un padre deba codiciarla tanto, es difícil de adivinar.
Estoy seguro de que quien pueda sufragar los gastos de un tutor en casa puede darle allí a su hijo un trato más distinguido, pensamientos más varoniles y un sentido de lo que es digno y apropiado, junto con un mayor dominio del aprendizaje como valor añadido, y madurarlo antes para convertirlo en hombre de lo que cualquier escuela podría hacer.
No es que culpe al maestro de escuela en esto, ni piense que deba imputársele a él.
La diferencia es grande entre dos o tres alumnos en una misma casa, y tres o cuatro veintenas de muchachos alojados por doquier: > pues por grande que sea la diligencia y la habilidad del maestro, le es imposible tener a cincuenta o cien discípulos bajo su vigilancia más tiempo del