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nydus/Some Thoughts Concerning EducationPublic
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Algunos pensamientos sobre la educación

pensamientos de muchos —incluso de aquellos que se proponen a sí mismos para este empleo—, tal vez coincida conmigo en que no se encuentra en todas partes alguien apto para educar y formar la mente de un joven caballero, y que hay que poner un esmero mayor de lo habitual en su elección, o de lo contrario correrá el riesgo de no alcanzar su propósito.

§93. El carácter de un hombre sobrio y culto es, como he observado más arriba, lo que todo el mundo espera de un tutor. Por lo general, esto se considera suficiente y es todo lo que los padres suelen buscar; pero cuando este le haya vaciado a su discípulo todo el latín y la lógica que trajo de la universidad, ¿hará ese equipaje de él todo un caballero? ¿O puede esperarse que sea mejor educado, que se desenvuelva mejor en el mundo, que esté mejor cimentado en los principios de la verdadera virtud y la generosidad que su joven tutor?

Para formar a un joven caballero como es debido, conviene que su ayo esté él mismo bien educado, que entienda las formas de portarse y las reglas de cortesía en toda la variedad de personas, tiempos y lugares; y que mantenga a su discípulo, tanto como su edad lo requiera, en la constante observación de estas. Este es un arte que no se aprende ni se enseña mediante libros. Nada puede conferirlo sino la buena compañía y la observación unidas. El sastre podrá hacerle la ropa a la moda, y el maestro de baile dar gracia a sus movimientos; sin embargo, ninguno de estos dos, aunque lo presenten bien, hace a un caballero bien educado: no, aunque tenga además erudición, la cual, si no se maneja bien, lo hace más impertinente e intolerable en la conversación. La buena educación es lo que da lustre a todas sus demás buenas cualidades, y las hace útiles para granjearle la estima y la buena voluntad de

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