capaz de prestar atención a ninguna otra cosa.
Es verdad que los padres y gobernantes deben fijar y establecer su autoridad mediante el respeto en las mentes de aquellos bajo su tutela, y gobernarles a través de este; pero, cuando hayan conseguido dominio sobre ellos, deben usarlo con gran moderación, y no volverse tales espantapájaros que sus discípulos tiemblen siempre en su presencia.
Tal austeridad puede hacer que el gobierno les resulte fácil a ellos mismos, pero de muy poca utilidad para sus pupilos.
Es imposible que los niños aprendan nada mientras sus pensamientos estén ocupados y perturbados por cualquier pasión, especialmente el miedo, que causa la impresión más fuerte en sus espíritus aún tiernos y débiles. Mantened la mente en un temple sosegado y tranquilo cuando queráis que reciba vuestras instrucciones o cualquier aumento de conocimiento. Es tan imposible trazar caracteres limpios y regulares en una mente temblorosa como en un papel que tiembla.
La gran habilidad de un maestro es conseguir y