cuanto más se demore.
§163. Cuando hable y lea bien francés —lo que con este método suele ocurrir en un año o dos—, debe pasar al latín; resulta sorprendente que los padres, tras haber hecho la prueba con el francés, no piensen que este debe aprenderse de la misma manera, hablando y leyendo. Tan solo debe procurarse que, mientras aprende estas lenguas extranjeras hablando y leyendo exclusivamente con su tutor, no olvide leer en inglés, lo cual puede lograrse haciendo que su madre o alguna otra persona le oiga leer cada día algunos pasajes seleccionados de las Escrituras u otro libro en inglés.
§164. El latín me parece absolutamente necesario para un caballero; y, en efecto, la costumbre, que prevalece sobre todo, lo ha hecho de tal manera parte de la educación, que incluso a aquellos niños se les azota para aprenderlo, y se les hace pasar muchas horas de su precioso tiempo con disgusto en el latín, quienes, una vez que han dejado la escuela, no han de volver a saber nada de él en toda su vida. ¿Puede haber algo más ridículo que el hecho de que un padre malgaste su propio dinero y el tiempo de su hijo al ponerlo a aprender la lengua romana, cuando al mismo tiempo lo destina a un oficio en el cual, al no tener uso del latín, no deja de olvidar ese poco que trajo de la escuela, y que es diez contra uno que aborrece por el mal trato que le acarreó? ¿Podría creerse, a menos que tengamos ejemplos de ello por todas partes entre nosotros, que se obligue a un niño a aprender los rudimentos de una lengua que jamás va a usar en el curso de la vida a la que está destinado, y que al mismo tiempo descuide la buena escritura y el cálculo, que son de gran provecho en todas las condiciones de vida y, para la mayoría de los oficios, indispensablemente necesarios? Pero