y complacidos. Este es, por decirlo así, el lenguaje mediante el cual se expresa esa cortesía interna del espíritu; el cual, al igual que otros idiomas, al estar muy regido por la moda y la costumbre de cada país, debe aprenderse en sus reglas y práctica principalmente de la observación y del porte de aquellos a quienes se les reconoce una educación exquisita. La otra parte, que yace más hondo que la superficie, es esa buena voluntad general y consideración hacia todas las personas, que hace que uno cuide de no mostrar en su porte ningún desprecio, falta de respeto o negligencia hacia ellas; sino expresar, de acuerdo con la moda y la usanza de ese país, un respeto y aprecio por ellas según su rango y condición. Es una disposición de ánimo que se manifiesta en el porte, mediante la cual un hombre evita hacer sentir incómodo a cualquiera en
Me detendré a señalar cuatro cualidades que son las más directamente opuestas a esta primera y más atrayente de todas las virtudes sociales. Y es a partir de alguna de estas cuatro que la descortesía comúnmente tiene su origen. Las expondré para que los niños puedan ser preservados o rescatados de su mala influencia.
- La primera es una rudeza natural, que vuelve al hombre descortés con los demás, de modo que no muestra deferencia alguna por sus inclinaciones, caracteres o condiciones. Es el distintivo infalible de un grosero no importarle lo que complace o disgusta a quienes le acompañan; y, sin embargo, a menudo puede hallarse a un hombre con ropas a la moda dar rienda suelta a su propio humor, y permitir que atropelle o arrolle a cualquiera que se le cruce en el camino, con absoluta indiferencia sobre cómo se lo tome. Esto es una brutalidad que todos ven y aborrecen, y con la que nadie puede sentirse a gusto; por lo tanto, esto no halla cabida en nadie que pretenda tener la más