y lo menos posible junto al fuego, incluso en invierno. Con esto se acostumbrará también al calor y al frío, al sol y a la lluvia; si el cuerpo de un hombre no es capaz de soportar todo esto, de muy poco le servirá en este mundo; y cuando haya crecido, será demasiado tarde para empezar a habituarlo. Debe conseguirse pronto y de forma gradual. Así se puede lograr que el cuerpo lo soporte casi todo. Si le aconsejara jugar al viento y al sol sin sombrero, dudo que pudiera tolerarse. Se pondrían mil objeciones en contra que, al final, en verdad, no se reducirían a más que a estar tostado por el sol. Y si a mi joven amo se le ha de tener siempre a la sombra, sin exponerlo nunca al sol y al viento por miedo a su cutis, puede ser una buena manera de convertirlo en un petimetre, pero no en un hombre de acción. Y aunque deba prestarse mayor atención a la belleza en las hijas, me tomaré la libertad de decir que cuanto más estén al aire libre, sin perjuicio de sus rostros, más fuertes y sanas serán; y cuanto más se acerquen a las penalidades de sus hermanos en su educación, mayor provecho obtendrán de ello durante todo el resto de sus vidas.
§10. Jugar al aire libre no tiene más que este solo peligro que yo sepa; y es que, cuando esté sofocado por correr de un lado para otro, se siente o se acueste sobre la tierra fría o húmeda. Esto lo concedo; y beber agua fría cuando están sudorosos por el trabajo o el ejercicio lleva a más gente a la tumba, o al borde de ella, a causa de fiebres y otras enfermedades, que cualquier otra cosa que yo sepa. Estos males se evitan con bastante facilidad mientras es pequeño, ya que entonces rara vez se le pierde de vista. Y si, durante su infancia, se le