cualquier otra edad, es imposible determinarlo con precisión. Deben considerarse sus temperamentos, fuerzas y constituciones. Mas en algún momento entre los siete y los catorce años, si son demasiado aficionados a la cama, creo que puede ser oportuno empezar a reducírselo gradualmente a unas ocho horas, lo cual suele ser descanso suficiente para las personas sanas y adultas.
Si le has acostumbrado, como debes hacerlo, a levantarse constantemente muy temprano por la mañana, este defecto de pasar demasiado tiempo en la cama se corregirá fácilmente, y la mayoría de los niños tendrán la iniciativa suficiente para acortar ese tiempo por sí mismos, deseando quedarse levantados con la compañía por la noche; aunque, si no se les vigila, serán propensos a recuperarlo por la mañana, lo cual no se debe permitir de ningún modo. Deben ser llamados constantemente y obligados a levantarse a su hora tempranera; pero hay que tener mucho cuidado al despertarlos de que no se haga de forma apresurada, ni con voz