tomarse una pipa de tabaco después de cenar, nunca dejaban de ir al vientre, y empecé a dudar conmigo mismo si no sería más la costumbre que el tabaco lo que les otorgaba el favor de la naturaleza; o si al menos el tabaco lo hacía, era más bien por excitar un movimiento vigoroso en los intestinos que por alguna cualidad purgante, pues de otro modo habría tenido otros
Habiendo concebido así una vez la idea de que era posible convertirlo en hábito, lo siguiente fue considerar cuál era el modo y los medios más probables para alcanzarlo.
- Entonces supuse que si un hombre, después de comer por primera vez en la mañana, incitaba prontamente a la naturaleza y probaba si podía esforzarse de modo que obtuviera una deposición, podría con el tiempo, mediante una aplicación constante, lograr que se volviera un hábito.
§25. Las razones que me hicieron elegir este momento fueron,
- Porque estando entonces el estómago vacío, si recibía algo que