accustom them to suffer pain. This ’tis possible will be thought, by kind parents, a very unnatural thing towards their children; and by most, unreasonable, to endeavour to reconcile anyone to the sense of pain, by bringing it upon him. ’Twill be said: > “It may perhaps give the child an aversion for him that makes him suffer; but can never recommend to him suffering itself. This is a strange method. You will not have children whipped and punished for their faults, but you would have them tormented for doing well, or for tormenting
No dudo de que se harán objeciones como estas, y se pensará que soy inconsistente conmigo mismo, o fantasioso, al proponerlo. Confieso que es un asunto que debe manejarse con gran discreción, y por ello no resulta del todo desfavorable que no sea bien recibido ni saboreado sino por aquellos que sopesan bien y penetran en la razón de las cosas.
No quisiera que los niños fuesen muy golpeados por sus faltas, porque no querría que creyesen que el dolor corporal es el mayor castigo; y querría que a ellos, cuando obran bien, se les haga pasar a veces por el dolor, por la misma razón, para que se acostumbren a soportarlo sin considerarlo el mayor de los males.
Cuánto puede la educación reconciliar a los jóvenes con el dolor y el sufrimiento lo muestran suficientemente los ejemplos de Esparta; y quienes una vez han logrado no considerar el dolor corporal el mayor de los males, ni aquello a lo que más deben temer, han dado un gran paso hacia la virtud.
Pero no soy tan insensato como para proponer la disciplina lacedemonia en nuestra época o constitución.
Pero aun así afirmo que acostumbrar con suavidad a los niños a soportar ciertos grados de dolor sin achicarse es un modo de ganar firmeza en sus mentes y sentar las bases para el valor y la determinación en el período futuro de sus vidas.