mirar más allá de las apariencias y, bajo el inofensivo amparo de un trato cortés y afable, a mantenerse libre y a salvo en su trato con extraños y con toda clase de gente, sin perder por ello la buena opinión de estos. Aquel que es enviado a viajar a la edad y con la mentalidad de un hombre que se propone superarse, podrá inmiscuirse en la conversación y amistad de personas de alcurnia allí donde vaya; lo cual, aun siendo de máximo provecho para un caballero que viaja, me pregunto: de entre nuestros jóvenes que marchan al extranjero con tutores, ¿cuál hay de cada cien que visite jamás a persona de alcurnia? Y mucho menos que entable amistad con alguien así, de cuya conversación pueda aprender qué es la buena educación en ese país y qué merece la pena ser observado en él; si bien es de tales personas de quien uno puede aprender más en un día que en un año de deambular de posada en posada. Ni es de extrañar, en verdad; pues los hombres de valía y talento no tolerarán fácilmente la familiaridad de muchachos que aún precisan del cuidado de un tutor; si bien un joven caballero y extranjero, que se presente como un hombre y muestre el deseo de informarse sobre las costumbres, modales, leyes y gobierno del país en el que se encuentra, hallará una acogida favorable y entretenimiento entre las personas mejores y más instruidas en todas partes, las cuales estarán dispuestas a recibir, alentar y apoyar a un extranjero ingenioso e inquisitivo.
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Cuándo Debe Enseñarse la Gramática
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